……Y llegó EL día: MI BODA (I)

No sabéis las ganas que tenía de compartir todos los detalles con vosotros y la ilusión que me ha hecho recibir vuestros mensajes preguntando cuándo la publicaría. Aquí os traigo un resumen del mejor recuerdo de mi vida. La boda que siempre soñé. Y antes de nada, quiero dar las GRACIAS a los que me ayudaron para que todo saliera como planeado y a todos los que formaron parte de ese día. A estos últimos, GRACIAS porque vosotros hacéis que la vida tenga infinitamente más sentido.

Suena a frase hecha pero mi principal obsesión era, ser yo. Y me refiero a ese yo, en todos los sentidos, tanto físicos como emocionales. Todavía me asombro cuando la gente cambia tannnto el día de su boda: Esos peloss! Esos recogidos con esos bucles o esos cardados! Esos floriponcios! Y bueno, esos vestidos apomponados o con triples vueltas…! jajaja Dios mio! Me entra la risa escribiéndolo ( está claro que para gustos los colores) pero me parecen anticuados y poco naturales. Entiendo que antes, las bodas eran diferentes (ni mejor ni peor, diferentes) donde la mayoría de las novias iban a gusto de sus madres (lo que no siempre era un acierto). Pero hoy en día, tenemos la suerte de vivir en un mundo más libre donde, para mi gusto, lo auténtico, se valora. Por eso te animo a que seas tú, porque pongas lo que te pongas, siempre habrá gente a la que no le gustes, pero ¿Qué más da? Lo importante es gustarte a tí y por supuesto, a tu futuro marido. Piénsalo. Espero que lo disfrutéis y para las próximas casaderas, que os inspire y que os ayude a organizar la vuestra.

EL VESTIDO

La verdad, no tenía ni idea de cómo lo quería. Sabía todo lo que me gustaba (Dios bendiga a las redes sociales) y tenía muy claro lo que no. Si me casaba en Julio, a finales de Enero principios de Febrero me puse manos a la obra en busca de diseñadores. En Madrid hay cien mil, y como tenía tiempo, quise hacer una ronda al completo.

Sin embargo, pasaban los días y lo que me probaba, no terminaba de convencerme al mil por mil. Por eso, rápidamente me acordé de esa gran joya (guardada en mi armario como oro en paño) que, 6 años atrás me había comprado en una tienda vintage, con mi queridísimo amigo Peibol. Decidido. Ése iba a ser mi vestido, ese vestido era YO. Ese yo que siempre había querido para este gran día.

Como era muy antiguo, necesitaba muchos retoques por lo que no dudé en acudir a Gorostiza Atelier. Nadie mejor que ella para que me lo adaptara. Edurne su fundadora, lleva toda la vida dedicada al mundo de la moda, el diseño y la alta costura, y tiene un gusto impresionante. Es una autentica experta en la materia, y tenía claro que íbamos a hacer un buen equipo. Lo arreglaron entero, confeccionaron un vestido de viso de muselina (en su interior), para quitarle transparencia y; un sobrevestido de tul con encajes de chantilly antiguos.

En la espalda, añadieron una botonadura forrada con presilla hecha a mano, cerrando en forma de cruz. Me encantó la idea.

En cuanto a la largura, el vestido tenía una mini cola porque el protagonismo de la cola se lo daría el velo. Así lo decidí, lo tenía muy claro. Deseaba estar hiper cómoda para poder bailar sin tener que preocuparme de nada.

Y por último, me diseñaron un velo de tul con encaje antiguo. Siempre quise un velo largo para entrar velada al altar.

No te pierdas la segunda parte…!!!!

Sígueme en Instagram / Facebook